Reducción Mamaria

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¿QUÉ ES UNA REDUCCIÓN MAMARIA?

La presencia de unos pechos caídos puede ser causa de preocupación y malestar en muchas mujeres. Factores como los embarazos, la lactancia materna, las variaciones de peso y la gravedad, son habitualmente los causantes de que el pecho adquiera el aspecto caído.

Una elevación mamaria (Mastopexia) puede elevar y remodelar unos pechos caídos que han perdido volumen y firmeza. Puede que sea necesaria la introducción de una prótesis para mejorar esta circunstancia.

LAS MEJORES CANDIDATAS PARA UNA REDUCCIÓN MAMARIA

Los mejores resultados se obtienen en mujeres sanas, sin enfermedades importantes, psicológicamente estables, en las que existe una caída excesiva de la localización del pecho, acompañada o no por un volumen pequeño. Si su elevación va a ser complementada con un aumento simultáneo de volumen, se le dará toda la información pertinente sobre los aumentos de pecho.

Si está pensando tener más embarazos probablemente sería aconsejable que retrasara la intervención hasta haberlos concluido. Una elevación de pecho no tiene por qué interferir con la lactancia, pero debe saber que el resultado de la intervención se verá modificado por el propio embarazo.

¿CÓMO SE REALIZAR UNA ELEVACIÓN MAMARIA ?

Antes de la intervención usted deberá consultar con su cirujano todas sus dudas, sus inquietudes y ser franca a la hora de exponer cuales son sus expectativas en cuanto al tamaño y situación. Se realizará un examen de sus pechos y se le indicará que técnica se empleará en su caso y en que localización aproximada quedarán las cicatrices. Puede que le sea solicitada una mamografía.

La intervención se lleva a cabo bajo anestesia general. Suele durar de dos a tres horas y la técnica suele dejar una cicatriz en forma de “T” invertida si la reducción que se realiza es grande. En muchos casos, particularmente cuando la elasticidad de la piel es buena, la reducción va a ser pequeña o el pecho está poco caído, las cicatrices resultantes pueden ser únicamente la periareolar y la vertical.

Una vez establecida la nueva posición de la areola y del pezón, y estimada la cantidad de piel sobrante se elimina ésta y se contornea el pecho. Los puntos quedarán alrededor de la areola y en una línea vertical desde ésta al pliegue que hay debajo del pecho.

EL POSTOPERATORIO

Por lo general después de la intervención usted deberá estar ingresada durante 24 horas, con vendajes y drenajes, tras las cuales podrá abandonar la clínica. Es posible que se sienta fatigada y dolorida durante unos días. Estas molestias suelen responder a los analgésicos habituales. Si estas molestias no son severas podrá realizar una vida casi normal en unas 48 a 72 horas. Es normal que los pechos puedan estar algo amoratados e hinchados después de la operación; la inflamación desaparece entre tres y cinco semanas. Los puntos que cierran las heridas se retirarán en diez días aproximadamente. Deberá llevar un sujetador apropiado casi todo el día hasta que se indique lo contrario.

Probablemente notará una leve falta de sensibilidad durante un tiempo estimado entre tres a seis semanas, esto se debe a la inflamación y en muy raras ocasiones puede durar mucho tiempo.

Aunque las cicatrices puedan estar enrojecidas durante unos meses finalmente se suavizan y toman un tono más normal. En raras ocasiones estas cicatrices pueden ser de carácter hipertrófico o queloideo, en cuyo caso necesitarán tratamiento médico y/o quirúrgico.

A pesar de que puede que se sienta bien, no debería regresar al trabajo hasta la siguiente semana ni hacer ejercicios bruscos durante un mes. No se olvide que en todo momento su cirujano estará a su disposición para controlar que el postoperatorio es el adecuado.

RIESGOS

Como en cualquier cirugía, existe un riesgo de complicaciones o una reacción anormal a la anestesia. Aunque el sangrado y la infección son raros en este tipo de intervenciones, si ocurrieran podrían causar un ensanchamiento de las cicatrices. No se olvide comentarle a su cirujano si es usted fumadora, si tiene alguna enfermedad significativa, o si toma alguna medicación habitualmente. Fumar altera la circulación y la cicatrización que podrían influir en el resultado final.

Una reducción de pecho deja unas cicatrices permanentes que varían considerablemente con la técnica que se emplee y con el tipo de pechos que usted tenga. Los trastornos de la sensibilidad en las areolas y pezones en la inmensa mayoría de los casos son transitorios.

No se olvide que para conseguir un buen resultado deberá seguir nuestros consejos en todo momento.
El Dr. le explicará cómo se realiza la intervención quirúrgica, que limitaciones o riesgos pueden existir en su caso y cuál será la localización aproximada de las cicatrices.